Yoga para crear espacio

Hace unos meses, leí un artículo en una revista americana de yoga que me sirvió de inspiración para estructurar una de mis clases. Como alumna, escuchaba en muchas ocasiones una instrucción que llamaba mi atención: crea espacio. Y es que la práctica de yoga es cuestión de espacio. 

El contenido del artículo traducido y esquematizado, a continuación:

Creamos espacio en nuestro cuerpo al respirar, creamos espacio en el pecho, la espalda, el vientre, las costillas. Y a medida que respiramos en diferentes partes del cuerpo, visualizamos nuestro cuerpo como un recipiente para nuestra respiración.

Las asanas crean espacio. Al alargar partes del cuerpo, nos expandimos de una manera diferente a cuando estamos sentados en un escritorio o viajando porque en la esterilla nos expandimos a través de las posturas en el área con que contamos.

Deja espacio para el cambio

En cada asana adoptamos la postura con suficiente flexibilidad para que exista. Cada día, cada práctica de yoga es diferente, y tenemos que dejar que la postura cambie y varie de vez en cuando.

Quizás ayer tu cuerpo pudo hacer una rueda completa, pero hoy solo quiere instalarse en setubandha. Venimos con ciertas expectativas, pero a menudo, la pose no las cumplirá. Es por eso que tenemos que entrar en la asana con suficiente espacio para dejarla ser. Este espacio permite que nuestras asanas evolucionen, progresen y avancen.

Espacio para evolucionar

También tenemos que crear espacio en nuestra práctica personal para escucharnos a nosotros mismos. Incluso con una práctica planificada donde cada asana es seguida por otra, tenemos que escuchar cómo nos sentimos en ese momento. Permitir que nuestros planes cambien cuando practicamos o enseñamos es muy importante, y esta flexibilidad proviene de una mente abierta y la capacidad de dejar espacio para el cambio y la creatividad.

Espacio en la mente

Creamos espacio en nuestras mentes durante la meditación aquietando nuestras mentes y liberando muchos de los pensamientos y preocupaciones que guardamos en ella. El ochenta por ciento de los pensamientos que tenemos diariamente son pensamientos que quizás ya tuvimos el día anterior, y que volveremos a tener al día siguiente, ¡así que imagina cuánto espacio ganamos al silenciarlos aunque solo sea por un par de minutos!

Espacio en nuestras vidas para el yoga

Para ser un yogui o una yoguini, debemos crear conscientemente un espacio en la vida para el yoga. Tenemos que dedicar tiempo de nuestro día a la práctica del yoga, así como tiempo en nuestras vidas para estar abiertos a los demás. Si nuestra vida diaria está llena de tareas, trabajo y vivir en piloto automático, no dejamos espacio para nada más.

Al traer la atención plena a nuestras vidas, creamos un espacio para pensar, practicar yamas, cuidar de los demás, sentirnos conectados con nosotros mismos y con el universo. Este espacio que liberamos en nuestra mente también nos permite escucharnos a nosotros mismos y a los demás. Da lugar a la sabiduría.

Al entrenarnos para crear este espacio en nuestra práctica de yoga, aprendemos a dejar de lado las expectativas y nos hacemos flexibles. Una vez que nos acostumbramos a estar abiertos y tener espacio para permitir que suceda cualquier cosa, comenzamos a dar la bienvenida a lo desconocido. 

El yoga tiene la capacidad de crear espacio en nuestras vidas; nos da la libertad de cambiar, crecer, expandirnos y evolucionar para convertirnos en la mejor versión de nosotros mismos.

Claire Lalande

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