Operación Houdini vs Operación Bikini

Hay que ver lo poco originales que son muchas firmas en sus campañas, revistas en sus artículos e influencers en sus vanguardias. ¡YA ESTÁ AQUÍ LA OPERACIÓN BIKINI! Sí, llegó puntual como cada año. Y si no te lo recordasen, estarías aún comiéndote una torrija sin culpa y disfrutando de lo lindo.
Pero llegó… y las almitas de cántaro fieles a los creadores de su opinión, a quienes les llenan su vacío se ponen en marcha con devoción. Dieta, gimnasio, renuncia, ayuno, remordimientos, culpa… ¿Para qué? Para poder mostrar tu cuerpo ¿diez, quince, veinte días? ¿Dos meses? El año tiene doce (sólo te lo recuerdo) y tu cuerpo no merece ese castigo express.
Ni mucho menos haré apología de la gordura o de las curvas, ni campaña pro “mujeres de verdad” porque ahí entramos todas; que pasamos de un extremo a otro con mucha alegría y poca congruencia.
Párate a pensar qué estás haciendo, tú que escribes el artículo, diriges la campaña, recibes miles de likes, y tú que lees.
Tú que escribes el artículo, que, en muchos casos eres mujer, tienes una gran oportunidad de hacer llegar mensajes muy poderosos. Sé generosa y ofrece algo más a tu audiencia, a esa que no sabe dónde ir y te necesita a ti.
Hay personas que leen “Operación bikini” y se echan a temblar. Muchas mujeres me confiesan que el verano es su estación temida por tener que aligerar sus ropas y exponerse, que odian sus cuerpos cuando se enfundan el bañador y se miran al espejo, que se obsesionan con lo que pueden o no pueden comer, que comparan sus cuerpos con otros cuerpos…
Seguramente, si no se dieran de bruces con esa expresión expansiva en kioskos, televisiones o blogs les quitarían importancia. Pero en su mente surge la creencia, viendo esa llamada a la acción en todas partes, que todo el mundo está en lo mismo.
Y sí, cada persona tiene que encontrar su centro, quererse y aceptarse, pero en muchos casos no es así y es necesaria compasión y protección mientras van haciendo camino al andar.
Por otra parte, ¿qué les estamos enseñando a los más jóvenes? El bombardeo es casi inesquivable y la respuesta la conocemos todos. Expectativas, adoctrinamiento, distorsión de la realidad…

Te contaré algo personal. Hoy y desde hace muchos años, amo mi cuerpo. Es un cuerpo sano, bonito, fuerte y ligero que me permite experimentar muchas maravillas. Más que comer, me nutro, practico yoga, camino a diario, paseo por la naturaleza, evito toxicidad y… deseo que llegue el verano para poder disfrutar de un mar sanador que me baña entera,  me desbloquea y energetiza, para sentir el sol en la cara y en un cuerpo que se tumba en la arena y entra en contacto con la tierra.
Quien me mira por mis medidas está perdiendo mi disfrute.  A la playa voy a disfrutar, no a exhibirme.
Así que empieza tu operación Houdini y escapa de llamadas a la acción trampa. Si quieres tener un cuerpo sano y gozar de la playa y de la vida simplemente ten sentido común, cuídate, quiérete; estarás cada verano como cada otoño y cada primavera. Con un cuerpo que merece baños de mar, mimos y exposición, que no exhibición. Y recuerda que no estamos hechos con molde. Tú y yo somos únicos.
Ah! Se me olvidaba la segunda parte de lo personal. Que alguien me hubiera privado en mi preadolescencia de ese bombardeo constante de la importancia del cuerpo como instrumento sexual, para exhibir o con el que competir habría sido todo un detalle. 


No te cosifiques.
¡Escápate!

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