Nale Parada en YogaenMallorca

Somos seres profundamente creativos. Sabemos abrazar con la mirada, acariciar con la palabra. Hay contactos mecanizados que no son próximos. Y lejanías profundamente cercanas. “Tan lejos, tan cerca”. Cuando el corazón está abierto y la mente en paz , es capaz de traspasar mascarillas y trascender la “distancia social”. De verdad, que pienso que desde nuestra soledad y nuestra profundidad, nos conectamos más a los demás y no menos. Hay más compañía en la presencia de un sólo ser humano que atiende y respeta, que en el contacto constante social, el ocio y el entretenimiento para evadirnos de nuestra soledad.

¿Cuáles son los principales beneficios de la práctica de yoga en estos momentos de crisis? 

Estar cada vez más conectado y equilibrado para afrontar mejor las dificultades que nos rodean. Suelo traducir Abhyasa o esfuerzo adecuado, como el esfuerzo en lo que depende de nosotros, conocernos a nosotros mismos-, no las formas o trajes físicos o psicológicos que utilizamos-, y desde esa única comprensión experiencial, comprender más profundamente a los demás, profundizar en lo esencialmente importante de nuestra naturaleza humana. Eso es lo filosófico de dicha cuestión. Comprender más la realidad, ver la verdad de nuestra existencia impermanente en un mundo en el que hay sufrimiento, impide el conflicto que nos autogeneramos cuando no queremos ver lo que es, es decir, impide el conflicto entre el mundo interno y externo que nos desconecta de nuestra paz interior.
Perdemos nuestra paz y claridad mental cuando nos oponemos a lo que es. La aceptación es profundamente transformadora y nada tiene que ver con la inercia y el conformismo.

Ansiedad, estrés, insomnio… ¿A quién acudo? ¿Cómo puede ayudarme el yoga? 

De nuevo, a centrarte, equilibrarte y reconectarte a ti mismo, a no perder tu paz o claridad mental  intentando resolver lo que no depende de ti y no ocupándote de lo que sí depende de ti.
¿A quien acudes?  A tu poder y responsabilidad interior. La ansiedad es sobre todo confusión y miedo mental. Falta de conexión con el auténtico sentir y una mente hiperactivada por ideas de miedo al futuro. Hay que saber protegerse del sobreexceso, la dispersión, la superficialidad, la irracionalidad y la falta de sentido común que nos rodea.

El pranayama o técnicas de control de respiración se asientan en la comprensión de que el sistema respiratorio es el único sistema que controlamos fácilmente y controlándolo afectamos directamente a nuestro sistema nervioso central y periférico y, por lo tanto, también a nuestra mente. Nuestra mente se mueve en un espacio que los yoguis llaman Chitta o consciencia, si ese espacio está sobreexcedido de ideas erróneas, nos genera muchísimo sufrimiento. Antes de ir más profundo hacia esos Vrittis o torbellinos de la mente que generan sufrimiento, el pranayama airea un poco. Es cómo generar espacio. Si además se consigue profundizar en asana, cómo estabilidad y relax, firmeza exterior y suavidad interior en nuestro cuerpo en cualquier asana o circunstancia, más allá de atracciones o aversiones, se entrena una nueva actitud poco difundida actualmente. el “saber estar” 🙂
Si además se logra pratyahara o ese desconectar de los gñana indriyas u órganos de percepción enfocados hacia el exterior o se llega a la atención, la concentración o la meditación, uno empieza a saber que hay una experiencia situada en la otra orilla del río, en la que la mente empieza a ser un maravilloso aliado o instrumento y no una incontrolable tortura.

¿El yoga nos hace más felices?

Decía Aristoteles que el filósofo no busca la felicidad sino la sabiduría y de paso se encuentra la felicidad.
Para mi el yoga es una filosofía sapiencial. En yoga sutras el primer paso es conocer el karma, el sufrimiento, provocado por no querer ver ni aceptar la impermanencia de esta vida. Una vez comprendido, la senda del yogui, el dharma, es evitar el sufrimiento evitable. Es lo mismo que las cuatro nobles verdades budistas, por eso se considera a Buda el Mahayogui.
El yoga es una vía de autoconocimiento y autoindagación experiencial, repleta de múltiples ejercicios espirituales para ello. Un modo de reconectarnos a lo que esencialmente somos: Sat Cit Ananda. Energía vital, inteligencia y afectividad. Vida, Consciencia y Amor en el sentido más profundo. Lo importante es el yugo. Cuando aprendemos a ver más allá de las apariencias lo realmente importante, es muchísimo más fácil no extraviarnos.

Vivimos en una cultura en el que parece que la vida es un escaparate cada vez más superficial, en el que nos enseñan a vernos en los ojos de los demás. Los formatos de siempre del karma o sufrimiento basados en la búsqueda de la “felicidad fuera”, a través de algún tipo de fama, riqueza o poder, actualmente son tremendamente banales y “accesibles” para todos. Se promueve en múltiples sentidos el que no nos hagamos responsables de nuestras propias vidas y, por ende, se impide una independencia interior consciente de la interdependencia, de que estamos hechos de otros y que nos necesitamos, que estamos aquí para ayudarnos y colaborar.
Los profesores de yoga donamos lo que nos ha sido donado,  en la medida en que hemos profundizado en las técnicas podemos comprender que no son un objetivo en sí mismo, sino la ampliación de la comprensión que se logra a través de ellas. En la esterilla de yoga nos entrenamos constantemente en reconectarnos con el auténtico sentir, en la verdad experiencial, en reconectar materia y consciencia, en habitar nuestro cuerpo, es decir, en estar más atentos, presentes y conscientes en nuestras vidas.

¿Cuál es el objetivo del yoga? 

Desprogramarnos de todo lo que no somos, de todas las mentiras que nos provocan sufrimiento evitable y, por ende, a los demás. Volver a nosotros mismos después de las enseñanzas del extravío, la sombra, la herida, el karma. Es decir, unir Vida finita y Consciencia infinita. Compasión y discernimiento también unidos. Insisto, en yoga lo importante es el yugo:)

¿Cuál es la importancia de la meditación dentro del yoga?

Las técnicas del yoga son meditativas. Para profundizar en nuestro interior y poder generar la acción que surge de la vía contemplativa. Entiendo incluso los diferentes estilos de Hatha yoga cómo técnicas para trabajar cómo mínimo la atención. Si la técnica o enseñanza no permite estructuralmente algún grado de pratyahara, dharana, dhyana o samadhi, o la persona que lo transmite no lo ha comprendido, me parece que es tan sólo una degradación o degeneración más del conocimiento, que existe en todos los ámbitos humanos.

La meditación es un entrenamiento para la vida. Es volver a reconectarnos y, a la vez, disolver todos los programas que nos desconectan de nosotros mismos. La meditación no es un objetivo en sí mismo, consiste en activar el testigo. Es la comprensión de la desidentificación. Lo que somos y lo que no somos. La meditación no es para esconderse del mundo, sino para profundizar más en nuestro interior y poder abrirnos más al mundo. Nos conocemos más profundamente a nosotros mismos y, a través de esa experiencia, comprendemos más la naturaleza humana.

Mi primera clase de yoga. ¿Cómo la afronto? 

Como puedas 🙂 Pero con amor y discernimiento unidos. Para empezar estaría genial discernir y elegir a un buen profesor. No es fácil. Eso sí, con ganas y disposición todo es más fácil, dado que de todo se aprende. Suelo insistir en que no hay que dar más de lo que puedes dar, ni menos. Aprender a escuchar lo que la vida te da, para saber lo que la vida te pide.

¿Cuándo empezaré a sentir los beneficios de la práctica? 

No lo sé.

¿Qué oportunidad nos ofrece esta crisis?

Depende. Todos tenemos experiencias distintas. Nos rodean circunstancias distintas y afrontamos dichas circunstancias de manera distinta. Es decir, tenemos experiencias internas y externas distintas. Comprender eso, es comprender el respeto y la solidaridad. Desde el yoga podemos comprender que sólo de la experiencia de la soledad surge la auténtica solidaridad. Quizá esa sea una buena opción en estas circunstancias difíciles. Sé que las crisis son oportunidades, pero no cuando la idea se convierte en un eslogan. He estudiado mucha Filosofía política pero prefiero no “generalizar” porque hay mucho caos y polarización. Me parece actualmente un terreno muy delicado. Es obvio que a un ritmo casi inhumano hemos explotado la naturaleza y nos hemos explotado a nosotros mismos en pos de avaricias y banalidades. Pero eso, no lo hemos descubierto ahora. Aunque quizá se ha hecho más evidente para quienes no querían verlo.
Ahora veremos que se hace con ello.

¿Cómo podemos sentirnos unidos a los demás con este distanciamiento físico? 

Somos seres profundamente creativos. Sabemos abrazar con la mirada, acariciar con la palabra. Hay contactos mecanizados que no son próximos. Y lejanías profundamente cercanas. “Tan lejos, tan cerca”. Cuando el corazón está abierto y la mente en paz , es capaz de traspasar mascarillas y trascender la “distancia social”. De verdad, que pienso que desde nuestra soledad y nuestra profundidad, nos conectamos más a los demás y no menos. Hay más compañía en la presencia de un sólo ser humano que atiende y respeta, que en el contacto constante social, el ocio y el entretenimiento para evadirnos de nuestra soledad.

Intentando ser constructiva me gustaría no caer en la polarización, peligro del lenguaje dual, que tienta a ello constantemente. Comprendo y sé que es algo muy difícil para muchas personas. En muchos ámbitos este tema es tremendamente complicado, la infancia y sus educadores es uno de ellos. El que tantas personas hayan muerto solas me parece inhóspito. Prefiero no ahondar más, para no ponerme densa.
Por mi parte, estoy acabando un par de libros relacionados con ello y estoy generando un proyecto cultural en el que las personas se puedan conocer y relacionar de manera más profunda. Una especie de “cultura consuelo”. El arte, la filosofía, la poesía o el yoga como inspiradores para poder acercarnos a otros seres humanos de corazón a corazón, desde nuestra verdad experiencial.

Cuando hablamos desde nuestra “bondad fundamental”, desde ese saber que “cada uno hace lo que puede” y no nos ocupamos de apariencias sino de lo realmente importante, nos apoyamos, reforzamos, ayudamos los unos a los otros y, entonces, nuestra calidez, es capaz de trascender todas las distancias.
La palabra para los griegos era logos, ethos y poiesis. Nosotras podríamos conversar p.e. sobre Yoga y utilizaríamos nuestro logos, nuestro conocimiento experiencial de Yoga. Lo haríamos con ehos, la ética de la atención y el respeto hacia nuestro ser, es decir, ambas dialogando sobre el Yoga podríamos sentirnos, acercarnos, conocernos, establecer una relación ética, cercana. Y ese diálogo para ambas sería poietico, es decir, transformador, dado que si es profundo el encuentro humano, es auténticamente transformador.

No se puede comprender lo transpersonal sin soberanía o responsabilidad interior, y no hay independencia interior sin consciencia de la interdependencia. La superficialidad y la falta de verdad experiencial, incluso en los ámbitos espirituales. tan sólo promueven la inmadurez, el individualismo y el narcisismo. Y no son precisamente virtudes que hagan felices a las personas.

¿También esto pasará? 

La vida es impermanencia.

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Teniendo en cuenta la curiosa necesidad de intentar comprender lo incomprensible, de pensar lo impensable y de decir lo indecible, la licenciatura en Filosofía en la Universidad de Barcelona fue, tan sólo, una consecuencia lógica para Nale Parada. En ese mismo momento, hace ya más de 25 años, el corazón la llevó a iniciar sus estudios de Yoga. Yoga Acharya, se ha formado en los diversos linajes originales del yoga, profundizando, a su vez, en las prácticas y textos filosóficos.

Ha desarrollado, sobre todo, el trabajo que inició formándose en la escuela Satyananda sobre los centros energéticos o Chackras, y los elementos meditativos y filosóficos de las diferentes prácticas del Hatha yoga y la meditación.

Lleva casi 20 años transmitiendo la enseñanza que le ha sido donada, a la vez, que sigue estudiando, aprendiendo e indagando. Hace casi una década inició la Formación de profesores de la Asoc. S’Om de Yoga y Filosofía, desde una visión integradora y complementaria de los diferentes linajes del yoga contemporáneo, comprendidos cómo diferentes ejercicios o técnicas meditativas y de autoindagación.

En un mundo dirigido en exceso hacia el exterior, la gran cantidad de ejercicios filosóficos del yoga para reconectarnos a nosotros mismos, suponía una pequeño proyecto político. Desde la comprensión de que contagiamos a otros seres humanos y tan sólo podemos transformarnos a nosotros mismos, el yoga albergaba un hermoso potencial para equilibrar una sociedad que tiende al sobreexceso, la disgregación, la dispersión y la superficialidad.

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